Bienvenida al primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu – 11 de septiembre de 2017

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Histórica visita de Primer Ministro de Israel al edificio de la AMIA

Brujim habaim mar rosh hamemshala Biniamim Netenyahu y Sara Netanyahu a la comunidad judía argentina.

Es un enorme honor, un gran sejut, tener con nosotros al primer ministro y a su esposa en esta visita histórica a la Argentina. Les deseamos una gran estadía, que sea un viaje muy productivo para el bien de las dos naciones, para mejorar las relaciones entre los pueblos y para el fortalecimiento de las dos democracias.

Argentina e Israel están unidos por una vocación de libertad. Israel es la única democracia en Medio Oriente, y la República Argentina ha sido históricamente un faro que guió el avance de la democracia, los derechos humanos y la libertad en toda la región latinoamericana. No es casualidad que este país cobije una de las mayores colectividades judías del mundo.

La kehilá argentina tuvo un maravilloso desarrollo en este bendito país. Una comunidad que, a la vez, ha sido profundamente sionista y permanentemente influyente en la vida científica, profesional, económica, política y cultural de buenos aires y de muchas ciudades del interior. Aun hoy se puede encontrar con un judío en algún rincón de la geografía.

Una comunidad fundada por nuestros abuelos que llegaron habiendo perdido todo en los pogroms de Europa, en otras persecuciones y por supuesto en la shoá, que vinieron sin idioma y sin capital y salieron adelante a fuerza de trabajo, de inteligencia y de ayuda mutua. Ellos, gracias a D’s, fundaron cientos de instituciones, muchas de ellas hoy aquí presentes, apegadas a los valores y principios ancestrales del judaísmo que no olvidaron.

No sabe cuánto honor y alegría siento hoy, como nieto de inmigrantes polacos, por representar frente a Ud. y Sarah esta colectividad extraordinaria.

Una alegría especial porque Ud. ocupa un lugar novedoso en la historia del am (pueblo de) Israel. Es Ud. un jefe de estado de un país nuevo muy moderno y muy pequeño en metros cuadrados y en población, pero gigante en sus standards morales. Un sistema de gobierno basado en leyes y normas éticas estrictas, que se aplican incluso para la autodefensa contra los ataques de un enemigo que profesa un odio atávico y vesánico.

Un país en el cual los tribunales de justicia y los sistemas de seguridad están a la vanguardia de la humanidad en lo que hace al respeto de los derechos fundamentales de todas las personas.

Tenemos mucho que aprender en esa materia: debemos recordar siempre que llevamos 23 y 25 años desde los dos hechos terroristas que golpearon la Argentina y que permanecen impunes en su conexión local en cuanto a la responsabilidad por la autoría internacional. Sabemos quienes fueron y debemos agradecer la cooperación de Israel, EE.UU. y los gobiernos de las democracias europeas por haber ayudado en eso y por estar siempre presentes para denunciar sin descanso a quienes asesinaron a mansalva, aquí, a argentinos judíos y no judíos. Gracias por ayudarnos a que la acusación contra la República Islámica de Irán se sostenga en el tiempo, y vaya nuestro homenaje también a Alberto Nisman Z¨L¨, por el trabajo que a lo largo de una década puso en esa acusación, por la que entregó la vida.

Repudiamos y llamamos a la solidaridad de todos los demócratas y defensores de los derechos humanos para plantarnos activamente frente a los que ofenden y atacan a Israel por ignorancia o militancia. Desde aquí siempre estará la solidaridad con los que están allí resistiendo los ataques y también nuestro compromiso se expresa en este rincón del mundo a través del estudio, la enseñanza y la práctica de los valores milenarios del judaísmo, preparando a los niños y jóvenes para la aliá y para evitar la asimilación a un mundo hostil a nuestra idiosincrasia.

Nos sentimos parte de una cadena que une a más de 15 millones de personas en el mundo que profesan un amor especial por el estado de Israel.

El próximo año festejaremos 70 años de amistad entre Israel y Argentina, y hoy se da una oportunidad histórica para que se estrechen aun más los lazos entre los países. El vínculo con Israel es hoy más fácil y directo que nunca gracias a la tecnología de la información, y a los viajes frecuentes y accesibles. Nos gustaría ayudar a acercar más a la comunidad judía en sus vínculos con Israel, de todas las maneras posibles. Para esto, entre otras cosas, tenemos que enseñar más y mejor hebreo aquí y ahora.

Primer ministro, su liderazgo global constituye una referencia imprescindible para el futuro de la humanidad. Los valores que Ud. representa son intemporales: sin ellos el mundo se acabaría en un instante.

A pesar del debate ardiente, de las tremendas amenazas a la seguridad interna y externa, con reglas de juego institucionales muy exigentes Ud. encabeza una democracia vibrante, una sociedad civil vigorosa y una economía pujante.

El mundo debe ponerse de pie ante su paso y decir ¡todá, todá, todá rabá medinath Israel por sostener el futuro de todos!

Mucho nos complace ver a la República Argentina hoy más cerca que nunca del estado de Israel, y le pedimos a nuestro gobierno nacional que se atreva un poco más en la solidaridad mundial con esta causa, porque estamos convencidos de que eso es lo justo, y porque de estas alianzas solo saldrán cosas buenas para nuestro país y la región latinoamericana a corto, mediano y largo plazo.

Como Presidente de AMIA, Asociación Mutual Israelita Argentina, entidad central de la comunidad de este país, aprovecho su presencia y convoco a todos a trabajar más, a redoblar los esfuerzos para enseñar y para aprender más sobre nuestro legado. Llamamos a todos a tender las manos de cada uno para rescatar, sostener o acariciar al otro, para escucharnos y apoyarnos, proclamando, como enseñó el sabio Hillel, “vehaavta lereajakamoja”: “ama a tu prójimo como a ti mismo”.

Estamos muy cerca de Rosh Hashaná así que quiero desear a nuestros ilustres visitantes que tengan un año venturoso, lleno de más actos de servicio, de más logros en beneficio de todo el pueblo, que se les renueven las energías y los éxitos, que tengan bendición y reconocimiento en todo lo que hacen.

Y que todos aquí y en el mundo entero estemos más unidos, kol israel arevim ze la ze, cada uno por el otro.

Y quiera boré olam que en el mundo haya más entendimiento entre las personas, más respeto por el otro, más amor por la justicia, la verdad, la solidaridad y la paz.

Gracias primer ministro Benjamín Netanyahu, gracias Sara y a toda la delegación por su histórica visita.

Shaná tová, gmar hatimá tová.