Crimen de las turistas israelíes en Argentina: “Dijo que los gatos eran más importantes que su madre”

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“Vive como un pordiosero. Tras la muerte de su abuelo parece que desarrolló una enfermedad mental, apostaba dinero y por eso abandonó el país”, dijo Moshe Pereg el hermano de las dos hermanas israelíes que fueron asesinadas en Mendoza, Argentina, sobre el hijo de una de ellas, sospechoso de haber perpetrado el crimen.

“Hasta ese momento Gilad era inocente. Le pregunté sobre para él si los gatos eran más importantes que su madre. Me ofreció una respuesta escalofriante: me dijo que sí. Le pedí que me diga quién pudo haberlas secuestrado. Hizo una lista. Comprendí que no era el joven inocente que yo pensaba que era”, añadió Pereg.

“Fui a visitar a Gilad, volvió a contar la historia que le contó a la policía, y dijo que lo estaba hostigando. Ese mismo día llegó la policía y empezó a buscar algo. Solamente, después me enteré que encontraron manchas de sangre. También al día siguiente fui a visitarlo y me pareció sorprendente de que Pyrhia y Lily no hayan sido vistas salir de allí. Me pareció asombroso que  ellas tuviesen que haber estado diez horas allí. Ya entonces me quedó claro que Gilad estaba escondiendo algo”.

Los cuerpos estaban tapados con piedras y tierra

La policía argentina descubrió los cuerpos de las dos hermanas israelíes desaparecidas hace dos semanas, enterrados en la casa del hijo de una de ellas, al que habían ido a visitar en Mendoza, en el oeste del país.

Los cadáveres de Pyrhia Sarusi, de 63 años, y Lily Pereg, de 54, madre y tía, respectivamente, de Gilad (Gil) Pereg, el presunto asesino, de 36 años, “estaban tapados con piedras y tierra” a una profundidad de entre 1,50 y 1,80 metros, según afirmó la fiscal del caso, Claudia Ríos, en declaraciones a la prensa recogidas por la agencia Télam.

El hombre, que vivía en Argentina desde hacía más de diez años, fue detenido el viernes y el sábado por la mañana fue acusado por la fiscal de “homicidio agravado” por el vínculo con respecto a su madre y de “homicidio simple” por su tía.

En su casa se habían hallado manchas de sangre en una bolsa de cemento, cuyo análisis fue positivo en relación a las dos hermanas, y también se hallaron manchas similares en su camiseta.

Las mujeres aparecieron en el lugar que los perros especializados en búsqueda de personas habían marcado en el registro que se realizó la semana pasada, con la ropa que vestían el día de su desaparición, el 12 de enero (llegaron a Mendoza solo un día antes), y sus pasaportes israelíes y australiano, que también tenía la madre del detenido.

Los investigadores explicaron que, aunque fue “bastante inteligente en su relato”, siempre sospecharon de Gil Pereg, la última persona de la que se tenía constancia de que vio a las mujeres, y aunque esperaron a corroborar los indicios para detenerle, le mantuvieron vigilado durante las dos semanas transcurridas para evitar su fuga.

La fiscal Ríos contó que, después de ser detenido, Gil Pereg, quien se encuentra en la cárcel de la provincia de Mendoza, amenazó con quitarse la vida.

EFE y Aurora.

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