Programa Reunir: Piden ayuda para encontrar a personas que aún no han podido contactar

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Desde hace 19 años, el Programa Reunir de AMIA trabaja intensamente para ser un puente para el reencuentro de personas de la comunidad judía que perdieron la pista de familiares o amigos. Hasta el momento, han logrado concretar más de 700 reencuentros.

“En algunos casos, las averiguaciones e intentos que realizamos, utilizando todas las herramientas disponibles, los registros y base de datos a los que tenemos acceso, no nos brindan la información que necesitamos”, aseguran. Por eso, los voluntarios del programa piden colaboración para poder localizar familiares o descendientes de personas, a las que no han podido aún encontrar.

La búsqueda que necesitan hacer se extiende a:

– Familiares y conocidos del Rab. Luis Stamler (Z”L)

-Martín Faires y Berta Rosembek, o sus descendientes

– Familiares de Yankel  Kopel Feldman, procedente de Glasgow, Escocia

-Mauricio y José  Schapiro

-Descendientes o familiares de Salim  Langer  (prisionero de Auschwitz)

-Familiares de Loretta Sarfatis de Nasser

-Familiares de Meir Mermelstein, su esposa Frida, e hijo Joseph

-Familiares de Carolina Sara Hirsch

-Familias de origen de la comunidad bújara

“Agradecemos a quienes puedan aportar información de las personas mencionadas que se comuniquen por mail a [email protected] o que nos llamen los viernes, de 10 a 16, al teléfono 4959-8865″, destacaron los voluntarios.

EN BUSCA DE LAS RAÍCES

Bajo la dirección de Anita Weinstein y la asistencia de Gabriel Feldman del Centro de Documentación e Información sobre Judaísmo Argentino “Marc Turkow”, Clara Rozen, Elda Waingortin y Tomás Ofman son los tres voluntarios que, cada viernes, se ocupan de motorizar las búsquedas.

Desde su lugar de trabajo en el 4º piso del edificio de Pasteur 633, el equipo se ocupa de leer cada solicitud que reciben, consultar los registros y archivos que tienen actualizados, revisar listados y bases de datos, entrecruzar la información y realizar llamados, entre otras decenas de tareas, que también incluyen comunicar a los interesados el resultado de cada pedido.

El equipo recibe solicitudes de manera constante. “Nos escriben de todas partes del mundo. En su mayoría se trata de familiares que quieren reencontrarse, parientes que buscan descendientes, ex compañeros de trabajo que quieren volver a vincularse, antiguos vecinos que nunca más se vieron”, señalan los voluntarios.

Con el solo dato de un apellido, una dirección, un lugar de trabajo, Clara, Elda y Tomás inician la búsqueda; se dividen las tareas y no paran hasta encontrar más referencias; dar con las pruebas y tener las confirmaciones. Los voluntarios han resuelto la mayoría de los casos que han recibido.