En el Consulado Argentino en Nueva York, se inauguró la muestra “Veinticinco”

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En una nueva acción contra el olvido, para renovar el reclamo de justicia y denunciar la impunidad a 25 años del atentado, AMIA inauguró, en el Consulado General Argentino en New York, “Veinticinco”, la muestra fotográfica integrada por 38 imágenes que proponen dimensionar el horror causado por el terrorismo, y sus drásticas consecuencias en la vida de centenares de personas.

Producida por AMIA, con el apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación y el Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos (SFMyCP), la muestra será exhibida en agosto en la sede del CCK en Buenos Aires, y en noviembre en París.

En palabras de Ariel Eichbaum, presidente en ejercicio de AMIA, esta iniciativa basada en las fotos del reportero Julio Menajovsky, uno de los primeros en llegar a Pasteur 633 el 18 de julio de 1994, ratifica una premisa central para la institución: “No existe construcción del presente sin el entrenamiento permanente de la memoria.

Con la idea y curadoría de Elio Kapszuk, director de Arte y Producción de la AMIA, las fotos que integran “Veinticinco” responden con certeza y sensibilidad al desafío de poder dimensionar el paso del tiempo, y de crear puntos de diálogo y contacto entre el pasado y el presente, entre las fotos históricas que Menajovsky tomó ese día y los retratos que se produjeron este año, especialmente para este proyecto, cuando se concretaron 19 encuentros entre distintas personas, cuyas vidas cambiaron para siempre tras el ataque terrorista.

“La falta de justicia provoca que, 25 años después, el atentado siga estando presente, y que un hecho atroz perpetrado en 1994 se siga repitiendo de manera sistemática. Queríamos trabajar sobre esa idea y poder mostrar los efectos de la impunidad de 25 años”,  advierte Kapszuk.

Para contar historias del presente y vincularlas con las fotos que se tomaron esa mañana, AMIA convocó a Julio Menajovsky, uno de los primeros reporteros gráficos en llegar al lugar de la explosión en la mañana del 18 de julio de 1994, y cuyas fotos fueron reproducidas en los medios de comunicación a lo largo de estos años.

”Le pedimos a Julio generar nuevas fotografías que tuvieran puntos de conexión con aquellas imágenes, barrocas, cargadas de drama, tomadas minutos después de las 9:53, cuando la bomba asesinó a 85 personas y dejó más de 300 heridos”, explica el curador de “Veinticinco”. “Ante el horror y el espanto que desbordan de cada foto de aquel día, la propuesta fue contraponer retratos de estudio, neutros y despojados, que pudieran mostrar el vínculo que se tejió, bajo diversas circunstancias, entre diferentes personas a partir del atentado”, remarca el director de Arte y Producción de AMIA.

“Después del 18 de julio de 1994, la sensación fue como si me hubiera quedado atorado con las imágenes que saqué esa mañana”, confiesa Menajovsky. “Este proyecto me dio la posibilidad de abrir todo lo que había quedado obstruido. En cada encuentro que tuve con los protagonistas de las fotos, se abrió un pesado paquete que estuvo cerrado estos 25 años”, asegura.

La muestra demandó siete meses de un minucioso trabajo de investigación y producción. En el estudio que se realizaron los retratos, antes de cada toma, se generó un momento especial de encuentro y conversación profunda entre los protagonistas de las fotos.  “En cada uno de los 19 encuentros, se vivió una experiencia singular. Ese microclima único representó el desafío que quise luego plasmar en una sola toma”, señala el fotógrafo.

“Vivimos en un país que no respondió con Justicia a lo que pasó. Espero que esta muestra ayude a tomar conciencia de eso, y a reflexionar acerca de cómo el atentado hoy aún está presente entre nosotros, como las esquirlas que aún están presentes en los cuerpos de muchos sobrevivientes”, concluye Menajovsky.