Retazos 52 a 61

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Retazo 52

El barrilete baila con el cielo de fondo. Sube, cae en picada, vuele a remontar, elude un cable de la luz, se deja llevar por el viento, hace piruetas. El barrilete está de fiesta.

Retazo 53

La cartera está enojada; la está invadiendo un ejército: pañuelitos, billetera, documentos, la sube, tarjetas y más tarjetas, anteojos para leer, otros oscuros por si sale el sol, un paraguas por si llueve, una libreta, una birome…. Al grito de ¡basta! Revientan las costuras.

Retazo 54

Elba salía del hospital después de una operación de cataratas. No cabía en sí de gozo al descubrir los colores nítidos de los árboles, los objetos de las vidrieras, podía leer los carteles y hasta distinguir los números de los colectivos.
La desilusión llego cuando se miró en el espejo, no imaginaba que tenía tantas arrugas.

Retazo 55

Autos que circulan en todas direcciones, bocinazos, altoparlantes, nada parece perturbarlo. El permanece inmutable apuntando al cielo, enclavado en medio de la avenida 9 de julio, como diciendo -¡Aquí estoy! Soy el símbolo de Buenos Aires.

Retazo 56

Al anochecer, las palomas de la Plaza de Mayo vuelven a sus refugios y el paño celeste y blanco es arriado con majestuosa lentitud; le ha llegado la hora del descanso hasta el otro día.

Retazo 57

Ayer venía caminando por la avenida Corrientes y al llegar a Pueyrredón levanté la vista. ¡Ay  Baldomero! Aún no vi ninguna flor asomando entre los setenta balcones.

Retazo 58

El aroma del caldo que hierve sobre la hornalla trae a su memoria los almuerzos en casa de la abuela. Suena el teléfono y al atender escucha la voz de una íntima amiga, al rato un olor a quemado impregna toda la casa.

Retazo 59

La noche transcurre entre saludos, abrazos, regalos. En el rostro del abuelo se alternan lágrimas y sonrisas. La emoción culmina cuando se prenden las velitas que un número ochenta iluminan la torta de chocolate.

Retazo 60

Todos los jueves la pirámide de mayo recibe la visita de pañuelos blancos. Con el correr de los años la ronda se va achicando. Los hijos siguen sin aparecer.

Retazo 61

Son las 9 de la mañana, el edificio se va desuntando a medida que a él ingresan unos bullangueros que suben al comedor para saborear el desayuno. Luego algunos se dirigen al gimnasio, otros a salón de música o a distintas aulas.
Por momentos se escucha un murmullo casi insoportable. Son las voces de los viejos que han traspuesto la puerta de Uriburu 650