En el Día Nacional del Músico, nuestro recuerdo a Spinetta

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Cada 23 de enero se celebra en nuestro país el “Día Nacional del Músico” en conmemoración al nacimiento del compositor, cantante, poeta y escritor Luis Alberto Spinetta.

Considerado uno de los artistas más prolíferos y respetados de Iberoamérica, el creador de grupos legendarios del rock nacional, como Almendra y Pescado Rabioso, fue el eje central, el año pasado, de una de las acciones que AMIA realizó en el marco del 24º aniversario del atentado terrorista contra la institución, para mantener viva la memoria y renovar el pedido de justicia.

Spinetta en el histórico recital en Obras Sanitarias (1994).

El proyecto realizado en 2018 se llamó “Abro los ojos” y surgió a partir de la participación del músico en el concierto realizado en Obras Sanitarias, en noviembre de 1994, para recaudar fondos para la reconstrucción de la AMIA, y rendir homenaje a las 85 personas que murieron en el ataque.

Bajo el lema “Por la reconstrucción y para no perder la memoria”, el festival convocó también a figuras de la talla de Fito Páez, Fabiana Cantilo, Andrés Calamaro, Juan Carlos Baglietto, Patricia Sosa, entre muchos otros.

 

 

“Spinetta hacía un par de años que no se presentaba en los escenarios, pero cuando lo convocamos dijo que sí de inmediato, que era un honor para él participar, y se comprometió desde el inicio con el concierto”, recuerda Elio Kapszuk, responsable de la idea y productor general del proyecto.

Como se le pidió a cada artista, Spinetta escribió para esa oportunidad un texto que la institución conservó desde entonces como un preciado tesoro.

Con el consentimiento de la familia del músico, AMIA concretó el año pasado el proyecto de musicalizar el poema, y convocó a Gabo Ferro para participar de este “inmenso” desafío creativo, tal como lo definió Kapszuk al momento de su presentación en sociedad.

ABRO LOS OJOS

“En noviembre de 1994, pocos meses después del atentado, AMIA organizó un recital solidario. Luis Alberto Spinetta creó entonces un texto que hoy, 24 años más tarde, a pedido de AMIA hice canción.”  Estas son las palabras iniciales de “Abro los ojos”, una de las realizaciones audiovisuales que AMIA ideó en el marco del aniversario N° 24 del atentado.

Las pronuncia Gabo Ferro, el cantante, autor y compositor a quien se convocó para musicalizar el poema inédito de una de las figuras más emblemáticas del rock nacional.

“AMIA tuvo la generosa consideración de invitarme a poner música al texto que Spinetta les dedicara en 1994”, explicó Ferro al momento del lanzamiento del video. “Un compromiso que honré, entre otras formas, respetando cada coma – en un texto no pensado originalmente para ser canción – y buscando en sus propias respiraciones, músicas y gestos para construir, junto a los míos, esta canción para celebrar la memoria”.

El video de “Abro los ojos”, dirigido por Fernando Szurman, cierra con el mensaje que Spinetta brindó al finalizar su participación en el recital organizado para ayudar a reconstruir la AMIA, en noviembre de 1994. Dijo el músico en esa oportunidad:

“Ustedes saben que acá no queda ningún espacio ni para egos, ni para otras estupideces, sino para luchar por una humanidad que se niega a comprender la importancia de la paz. Esta adhesión, en forma personal, aparte de dedicarle con todo amor a todos los damnificados por este atentado horrible, y por cualquier comunidad cuyos hogares, cuyos hijos se ven amenazados, donde los niños no son tenidos en cuenta, donde el odio, el resentimiento, la venganza ancestral superan la barrera del raciocinio, ya no es una cuestión de judíos, árabes o maoríes se trata de la vida en el planeta tierra.”

La realización de “Abro los ojos” fue posible gracias al apoyo de Fundación IRSA, Grupo INSUD, DESA – Desarrolladora Energética S.A., Laboratorio ELEA, y La Pirada.


Poema de Luis Alberto Spinetta

Abro los ojos, ya todo pasó.
Solo quedan sin resolver los reflejos de las miradas
que se han perdido entre nuestras cosas más queridas.
Abrazados como estábamos, no percibíamos el infierno.
Yo creí, por un instante, que podría olvidar el dolor.
Al intentarlo vi la sonrisa de unos niños.
No tenían banderas, ni ejércitos.
Todo aquello que nos separaba, desapareció.
Solo quedamos esperando una sonrisa, un gesto.
Ese silencio hace despertar en nosotros la esperanza
de que tal vez, un día, ya no existan los enemigos.
Abro los ojos, ya todo pasó.