La producción de leche Israelí es líder a nivel mundial

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La historia del sector lácteo israelí está estrechamente relacionada con la fundación y crecimiento del Estado. Explicar los extraordinarios resultados que alcanzaron las vacas lecheras israelíes, “campeonas del mundo por su producción de leche” no es posible sin relacionarlos con el espíritu emprendedor, la organización y la constante búsqueda de alternativas innovadoras de los primeros colonos que llegaron al país desde fines del siglo XIX y que continúan hasta nuestros días.

El presente artículo es la primera de dos entregas en las cuales se reseña la historia de la producción láctea de Israelí. En esta oportunidad, se abarca desde fines del siglo XIX hasta el 14 de mayo de 1948.

La historia del sector
Las primeras olas de migración a fines del siglo XIX, principios del siglo XX, encontraron ganado vacuno del tipo Baladí, criollo en términos latinoamericanos. Este tipo de vaca es un animal relativamente pequeño, adaptado a las condiciones climatológicas, topográficas de Israel y que, en ese momento, respondía de buena manera a las exigencias de agricultores y ganaderos.

¿Cuáles eran esas exigencias? Básicamente, estos animales eran utilizados para arar los campos, transportar mercadería, suministrar leche en periodos relativamente reducidos del año (4 a 5 meses), carne una vez que esa vaca no era lo suficientemente productiva y por supuesto un ternero o ternera como consecuencia de alguna que otra preñez a lo largo de su vida. Otro de los beneficios que estos animales brindaban era la producción de estiércol el cual era utilizado como fertilizante de parte de los cultivos existentes en la región.

La venta de carne y leche, no era una prioridad en este período. La mayoría de la población beduina-árabe de la región prefería consumir carne ovina y leche de cabras. Además, la oferta de leche vacuna era estacional (pocos meses al año) y la venta en general era el sobrante que existía luego del consumo familiar. Cuando se producía en exceso, este se procesaba en forma muy rudimentaria y se transformaba en yogurt, queso o crema. En definitiva, la falta de demanda no permitía el desarrollo del sector.

Hacia fines del siglo XIX y principios del siglo XX llegaron las primeras olas inmigratorias desde Europa. Este hecho, independientemente de su importancia histórica, significó también la introducción de aspectos culturales y hábitos alimentarios que no existían en la región como por ejemplo dietas que contenían importantes cantidades de leche y sus diferentes subproductos.

Este hecho generó un aumento en la demanda de lácteos y con él, un aumento en el precio de la leche, especialmente en las épocas donde el ganado existente no producía excedentes que podían ser comercializables.

Paralelamente, los procesos de asentamiento y colonización trajeron consigo un importante aumento de la actividad agrícola que sin dudas era parte importante de la ideología sionista que abogaba por el trabajo conectado con la tierra. Esta filosofía generó asentamientos en zonas periféricas a las ciudades o alejadas de las mismas y generó mayores cantidades de superficies con plantaciones cítricas, frutas en general, vegetales y cultivo de praderas. Como resultado de este proceso, se generó una mayor demanda de estiércol para la fertilización de los campos y con ello la necesidad de mayor cantidad de ganado vacuno que lo produzca.

Los templarios y la agricultura
A los colonos se les sumaban otras comunidades de origen europeo como eran los Templarios. Este grupo proveniente de Alemania eran cristianos que se habían separado de la iglesia protestante y se establecieron en Palestina (Israel) como parte de la ideología que veía el establecimiento en la región como la preparación del ser humano para la futura salvación mesiánica.

Este grupo de misioneros poseía costumbres y formas de trabajo típicamente europeas, estaban organizados en colonias que practicaban agricultura eficiente, sostenían fincas mixtas, es decir, practicaban la agricultura y la ganadería, entendiendo los beneficios de la combinación de ambas disciplinas. El producto por encima de las necesidades de la comunidad era comercializado eficientemente de puerta a puerta en diferentes ciudades. La comprensión del manejo de reservas forrajeras como henos y el agregado de granos les permitía aumentar los niveles de producción, asegurar la buena alimentación del ganado durante todo el año y no solamente en los periodos en los cuales había praderas disponibles.

El resultado era la garantía de suministro estable de leche fresca a lo largo de todo el año. Estas comunidades también dedicaron parte de su actividad al mejoramiento de las razas vacunas que existían en la región por intermedio de cruzas con ganado más productivo.

¿Qué ocurrió con la comunidad de colonos judíos de esos días?
Ya durante principios del siglo XX, muchas de las comunidades comprendieron la importancia de la agricultura mixta. El aumento en las actividades productivas, generó excesos de producción que comenzaron a venderse en las ciudades cercanas a los moshavim y kibutzim, especialmente en la parte norte de la región como Kfar Joshua, Nahalal y Kfar Baruch.

En el caso de la leche, la actividad se encontró con algunos problemas. El primero era la dura competencia con la leche y los subproductos que comercializaban los Templarios. Estos, eran de mayor calidad y su sistema de comercialización era más efectivo.

Ante esta situación, los colonos intentaron usar a la propaganda ideológica como herramienta de promoción. Señalaban la importancia de consumir productos provenientes de kibutzim y moshavim y los líderes de dichas comunidades tenían conversaciones con las autoridades mandatarias británicas intentando convencerlas de la importancia existente en dar estimulo concreto y apoyo oficial al consumo de su producción

En el año 1916 se creó el Hamashbir Hamerkazí, una cooperativa encargada de comprar mercaderías a precio mayorista y revender dichas mercaderías a las comunidades judías en Palestina a precios sin ganancia que cubrían sumados a los costos de operación.

Paralelamente la organización comercializaba los excedentes de mercadería producida en otras poblaciones con una pequeña ganancia lo cual permitía mantener el mecanismo de trabajo y los gastos que generaba la actividad. Ya en el año 1921 se creó en la cooperativa, un departamento encargado de comercializar los productos agropecuarios de los colonos.

En 1926, los habitantes de la regíon crearon Tnuva, que en años posteriores pasaría a ser la cooperativa agrícola más importante de Israel. Tnuva fue el resultado de la organización de un grupo de trece fincas agrícolas en la zona norte de Israel que decidieron comercializar sus productos en forma cooperativa.

Debe señalarse que paralelamente a los esfuerzos que los diferentes actores del sector realizaban, existían serias limitaciones objetivas como la falta de refrigeración para mantener la leche fresca y así prolongar el periodo de venta, la falta de infraestructuras viales de las fincas a la fábrica y de ella a los puntos de venta. Esto se hacía más problemático en periodos de clima extremo como días calurosos o fuertes lluvias.

La leche era transportada en tarros de acero con tratamiento anticorrosivo. La problemática de estos tarros eran sus tapas. Debido al mal estado de los caminos estas permitían a la leche desbordar y  la mitad del producto se perdía durante su transporte. Para superar el problema se adquirió un camión del ejercito británico que se transformó en medio para transportar más rápido y eficientemente la leche y se inventaron tapas que permitían el cierre hermético de los tarros.

Los colonos comprendieron también que era importante aumentar los niveles productivos de las vacas existente. Por ello se comenzaron con la introducción de vacas de mayor productividad que reemplazarían a las razas locales. Los primeros intentos se realizaron con vacas llamadas Damasquinas que permitieron aumentar las producciones por encima de los 2000 litros.

Este simple hecho, señala el comienzo de lo que sería el sistema de mejoramiento de las vacas lecheras de Israel y hoy día permite al sector estar en lo más alto en referencia a calidad y cantidad de leche producida por vaca.

Con los años el proceso de importación de animales fue mejorando, los niveles de producción aumentaron, se logró transportar la leche para su mercadeo en forma más rápida y eficiente vía transporte ferroviaria. Así, la producción llegó a Haifa en donde fue vendida a las familias inglesas de la ciudad. La fuerza del sector fue aumentando y en 1927 se creó la asociación de criadores de ganado vacuno la cual permitió la defensa de los intereses de los productores, su intervención como gremio en las políticas que la autoridad mandataria dictaba.

Durante los años 1936 a 1939 la autoridad mandataria permitió la entrada libre de productos lo cual dificultó la posibilidad de parte de los colonos de competir. Paralelamente comenzaron ataques de la población árabe a las colonizaciones judías lo cual aisló a la población y redujo drásticamente la posibilidad de transportar mercaderías. El desabastecimiento que la inseguridad del transporte generaba, permitió el surgimiento de un mercado paralelo manejado por habitantes árabes de la región, dueños de hatos vacunos que básicamente no tenían como propósito la producción de leche y que aprovecharon la situación caótica existente en las rutas de distribución de la leche de los moshavim y kibutzim para vender leche diluida, de baja calidad y a altos precios.

A partir de 1937, en vísperas de la Segunda Guerra Mundial, las producciones en el hato local alcanzaban los 3800 litros-vaca-año. Debido a la situación en Europa, la producción agrícola de las colonias judías de la región pasó a ser prácticamente la única fuente de suministro de productos frescos. La autoridad británica comprendió que la seguridad alimentaria de la región estaba en manos de dichas colonias.

En 1942 las autoridades llegan a un acuerdo con Tnuva y la declaran como la cooperativa que debía recolectar, transformar y recolectar la leche en Palestina.

Otro hito de importancia fue la creación de una pequeña finca lechera en el patio trasero de una familia en la ciudad de Naharia (norte de Israel) que con el tiempo se transformaría en un conglomerado de productos alimentarios (Grupo Strauss), hoy en día, uno de los más importantes de Israel.

A estos emprendimientos se sumó, en 1942, Tara, producto de la unión cooperativa de aproximadamente 40 productores de leche de los alrededores de la ciudad. Hoy en día, Tara es otra de las importantes empresas lácteas de Israel.

Sin duda, previo a la creación del estado de Israel se establecieron las bases de lo que se transformaría posteriormente en un sector lácteo pujante y con alcances de importancia tanto en lo profesional como económico.

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