Las perspectivas de América Latina

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Por Bernardo Kliksberg (*)

Vulnerabilidades
América Latina es, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), uno de los epicentros de la pandemia. El número de infectados asciende a 3.400.000. El virus la encontró con amplias vulnerabilidades. Es uno de los continentes más ricos en recursos naturales, pero también el más desigual. La desigualdad es un gran generador de pobreza. Es desigual en todo. Así, el 1% de las explotaciones agrícolas acaparan más del 50% de la tierra. A fines del 2019, de sus 626 millones de habitantes,185 (30%) eran pobres. Tenían precondiciones facilitadoras de la penetración del virus. 100 millones vivían hacinados en viviendas precarias. 80 millones carecían de agua potable. Había pronunciados déficits de instalaciones sanitarias. Los servicios de salud eran débiles.

La OMS afirma que la inversión en salud no debiera ser menor del 6% del PIB. En Brasil era solo el 3.8%, en Perú 3.2%. en México 3.1%, en Guatemala 1.8%. En toda la región el 4.2%.

Interrogantes
Cuando se pregunta por qué tienen cifras tan elevadas de infecciones, dos de las economías que más crecieron, Perú y Chile, es posible ver que sus altas desigualdades generaron un gran número de excluidos. Perú tiene un 75% de trabajadores informales, sin protección alguna, fuertes áreas de pobreza, y acentuada falta de agua potable. En Chile, hubo en el 2019 una explosión social masiva de protesta contra las inequidades. Brasil, uno de los países más desiguales del planeta, con un fuerte crecimiento de la pobreza en los últimos años, debería haber aplicado estrictamente las políticas de la OMS. Sus máximas autoridades negaron la pandemia e hicieron caso omiso de ella. Hoy es el segundo peor país del mundo en afectados con 1.8 millones de infectados y 75.000 muertos. La incidencia del virus es 2.5 veces mayor en los negros que en los blancos, y abrumadora en los indígenas. Ante el avance de la pandemia, países como Argentina y Uruguay, adoptaron políticas sanitarias enérgicas desde su inicio. Fueron seguidos por la gran mayoría con excepción de Brasil, y se cerraron muchas actividades económicas para asegurar el confinamiento.

La CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) preveé que el PIB de la región caerá un 9.1% en el 2020. La desocupación será 13.5%, la pobreza ascenderá en 45 millones, sumará 230, 37.8% de la población. La pobreza extrema aumentará 28 millones. Un tercio de la población quedará en inseguridad alimentaria. Han vuelto las ollas populares y se ha multiplicado la entrega directa de alimentos por los gobiernos. El FMI prevé que la pandemia agravará las desigualdades.

Hay soluciones
Los casos de los países latinoamericanos que enfrentaron con éxito la pandemia, como Uruguay y Costa Rica, muestran que las hay. CEPAL propone implantar la renta básica, proteger especialmente a la población pobre, subsidiar a las empresas para mantener el empleo, apoyar las PYMES, bajar la evasión fiscal (6% del PIB), hacer progresivo el sistema fiscal, exigir que los países ricos del G20 cumplan sus compromisos de ayuda, y refinanciación de la deuda.

También es imprescindible enfrentar el aprovechamiento de la situación por los grupos antisemitas y xenófobos. Recientemente se cumplieron 26 años del atentado terrorista a la AMIA, el peor ataque antisemita de la historia regional, y sigue impune.

The Economist (18/7/20) expresó que a fin de año es probable haya una vacuna. América Latina debe hacer en tanto lo que pidió el 77% de sus habitantes en una encuesta reciente, dar prioridad total a la salud e ir preparando cambios económicos para tener un Continente más justo e inclusivo.

(*) Bernardo Kliksberg es asesor especial de diversos organismos internacionales.