Desarollo israelí permite mejorar los resultados posquirúrgicos en pacientes oncológicos

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Una nueva sonda “inteligente”, desarrollada por un equipo de investigadores de la Universidad de Tel Aviv (TAU), permite a los cirujanos identificar la metástasis con mayor precisión para garantizar la eliminación de una mayor cantidad de células cancerosas que la habitual en las intervenciones quirúrgicas.

El proceso se inicia con una inyección previa a la operación. La misma, utiliza tecnología infrarroja para identificar las células afectadas por la enfermedad.

Según explicó la profesora Ronit Satchi-Fainaro, investigadora principal del departamento de fisiología y farmacología de la Facultad de Medicina Sackler de la TAU, “la sonda es un polímero que se conecta a una etiqueta fluorescente mediante un enlazador, que a su vez es reconocido por una enzima llamada catepsina que se produce en exceso en muchos tipos de cáncer. La catepsina escinde la etiqueta del polímero y enciende su fluorescencia en una luz infrarroja cercana”.

Este procedimiento, permite guiar al cirujano en tiempo real durante la intervención, tanto para la detección de células malignas, como para evitar dañar cualquier tejido sano “no brillante”.

Como parte del estudio, los especialistas examinaron primero el efecto de la sonda sobre la piel y el tejido sanos, y luego sobre el melanoma y las células de cáncer de mama.

Hoy, los científicos diseñan y desarrollan sondas de encendido poliméricas para cirugías guiadas por imágenes que pueden activarse mediante analitos adicionales como especies reactivas de oxígeno que se producen en exceso en los tejidos cancerosos, o mediante el uso de otras sondas quimio-luminiscentes.

El equipo de investigación, que en junio publicó su descubrimiento en la revista Theranostics, también incluyó a los estudiantes de laboratorio Rachel Blau, Yana Epshtein y Evgeni Pisarevsky.

La investigación, además, tiene como base una colaboración a largo plazo con los profesores Doron Shabat, de la facultad de química de la TAU, y Galia Blum, de la Universidad Hebrea de Jerusalén; y con los clínicos Tzvi Ram y Rachel Grossman del Departamento de Neurocirugía del Centro Médico de Tel Aviv.

El trabajo realizado por el laboratorio de Satchi-Fainaro contó con el apoyo del Premio Consolidador del Consejo Europeo de Investigación, la Iniciativa Nacional de Nanotecnología de Israel, el programa del Área de Tecnología Focal, el Fondo de Investigación de Nanotecnología Leona M. y Harry B. Helmsley, la Fundación de Ciencias de Israel y la Asociación de Cáncer de Israel.

Fuente: ISRAEL21c

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