“No estamos en la misma barca”

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Por Bernardo Kliksberg (*)

La pandemia corroboró la idea de que la salud y la esperanza de vida de las personas están fuertemente ligadas a determinantes sociales. La situación socioeconómica, el acceso a una alimentación adecuada, la calidad de la vivienda, los años de escolaridad y el tipo de trabajo, influyen en que contraigan enfermedades severas. El Covid -19 está teniendo un impacto mucho mayor en los más desfavorecidos en esos, y en otras dimensiones sociales.

Estas tendencias pueden observarse en los países que tienen las mayores cifras en infecciones y muertes, tales como USA, Brasil, y la India.

En USA, con 14 millones de infectados y 285.000 muertes, la población de color y la latina, tienen tres veces más infectados, y dos veces más decesos que los promedios. Influyen sus precondiciones negativas. Entre ellas, los bajos ingresos, las viviendas insalubres, la nutrición en base a fast food y refrescos, que generan enfermedades circulatorias, obesidad y diabetes.

Además, ante la desesperación por tener ingresos, toman masivamente trabajos expuestos al contagio. Los de color menores de 50 años, tienen nueve veces más posibilidades de morir de Covid que los blancos. Los latinos menores de 40 años doce veces. Los de color menores de 50 años, tienen el doble de la probabilidad de fallecer de ataques cardíacos que las personas blancas. En general viven 4.5 años menos que los blancos.

El 10% de los casos de Covid son niños. Los de color y latinos tienen cinco veces las tasas de los blancos. Inciden en ellos precondiciones como las enfermedades respiratorias, la obesidad, y los partos prematuros.

Brasil tiene 6.5 millones de infectados y 175.000 muertos. Incide que es uno de los países más inequitativos del mundo, lo que genera pobreza. Los negros, otros grupos raciales desfavorecidos y los indígenas son los más afectados. 100 de sus 210 millones de habitantes no tienen instalaciones sanitarias adecuadas, ni agua potable y jabón. 4 de cada 10 escuelas públicas no tienen lavados.

Asimismo, el país tiene 14 millones de desocupados, y 34 millones de informales. Buscan trabajo en ocupaciones expuestas. Las muertes por Covid en las favelas de Río son el doble que los promedios, y en las de Sao Pablo un 60% más. Los negros menores de 20 años tienen 2 veces más posibilidades de morir de Covid, la tasa multiplica muchas veces los promedios en el millón de indígenas que viven en la selva amazónica. En este panorama el presidente Bolsonaro, que desvaloriza la pandemia, ha dicho que no es de hombres usar barbijos, y que él no se vacunará.

La India tiene 9.1 millones de infectados y 184.000 muertos. Hay dos Indias, la tecnológica y avanzada, y la muy pobre que es el 60% de la población.

El 10% tiene el 77% de la riqueza nacional. Del otro lado, el 50% más pobre el 4.7%. El 21% ganan menos de 2 dólares diarios. El 50% de sus 1.300 millones de habitantes no tienen instalaciones sanitarias, y hacen sus necesidades a campo abierto. La desnutrición infantil supera el 45%. El 90% de la población hace trabajos informales. La India pobre concentra las infecciones y las muertes.

En los tres países, que suman 1.800 millones de personas, y en otros, se repite el cuadro, las fallas profundas en los determinantes sociales de la salud de los pobres, los hacen mucho más vulnerables a la pandemia. A ello se suma su limitado acceso al sistema de salud.

Los impactos del Covid son muy desiguales. Asimismo, aumentan los niveles de desigualdad preexistentes.

Por todo ello el Secretario General de la ONU Antonio Guterres, ha resaltado que frente a la pandemia “no estamos todos en la misma barca” y exige que las vacunas sean gratuitas y universales.

(*) Bernardo Kliksberg es asesor especial de diversos organismos internacionales.