Las calles de Tel Aviv se convirtieron en un monumento espontáneo a las víctimas del atentado terrorista de Diezengoff

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Fuera del bar nocturno Ilka Bar, se creó un monumento espontáneo entre varias personas. Con el letrero “la sangre judía no es barata”, en hebreo, los peatones se detuvieron a encender y colocar velas conmemorativas.

El sector fue adornado y ordenado por barricadas policiales azules, con flores en el lugar donde, horas antes, dos jóvenes perdieron la vida en un tiroteo a manos de Ra’ad Hazem. Otras 13 personas terminaron con heridas leves y de gravedad.

La calle se conoce por su vida de noche y muchos restaurantes. Resultó el lugar de los trágicos y lamentables hechos del otro día, sucesos que pasaron varias veces por sendos ataques allí, como un tiroteo mortal en 2016.

Tras una cacería a mansalva que incluyó a 1.000 efectivos y personal de seguridad, encontraron al joven palestino a varios kilómetros de distancia en Yafo. Hoy por la mañana terminó muerto en un tiroteo a fuego limpio contra la policía local.

“Hubo una gran cantidad de disparos”, dijo Michael, un residente de Yafo que vive cerca de la mezquita donde se escondía Hazem y fue despertado alrededor de las 5:30 AM por el intercambio de disparos. “Se prolongó durante un minuto al menos. Fue intenso”.

Familiares y amigos de las víctimas fatales acompañaron en el monumento improvisado. “Nos reunimos en respuesta al ataque terrorista de anoche”, comentó uno de los organizadores de Rosh Yehudi. Esta es una comunidad de Tel Aviv que llevó libros de oración, tefilín y sillas.

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