Nuestro mundo en un gran problema

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(*)Por Bernardo Kliksberg

El Secretario General de la ONU Antonio Guterres inauguró la Asamblea General 2022, en la que señaló que “nuestro mundo está en un gran problema”. Resaltó que hay un conjunto de crisis simultáneas que se refuerzan mutuamente. Entre ellas mencionó: la falta de acceso a las vacunas del mundo pobre, la crisis del costo de vida, la incruenta guerra desatada por Rusia para apoderarse de Ucrania, la escalada de las desigualdades (según el Credit Suisse Bank, el 1% tiene ya el 49% del producto bruto mundial), la crisis del hambre, la crisis migratoria, las campañas de desinformación sistemática antidemocracia de mafias neonazis y de ultraderecha.

En especial puso el foco en la emergencia climática, en ascenso, y el incumplimiento del mundo rico en su compromiso de ayudar con recursos económicos a los países de bajo desarrollo para prevenir y mitigar, los graves impactos que sufren.

Guterres fue muy directo con los grandes productores de combustibles fósiles, causal central del calentamiento global. Indicó que vienen obtenido ganancias récords y exigió que debían pagar un tributo especial que ayude a atenuar los daños ingentes que sus emisiones causan a los países pobres. Servirían entre otros aspectos, para establecer en ellos, sistemas de alerta temprana de eventos climáticos destructivos.

Las crisis y las campañas conspiratorias en los medios sociales favorecen que amplios sectores de población caigan en la trampa que les tienden aspirantes a dictadores, que prometen solucionar los problemas, expulsando inmigrantes, practicando el racismo, el antisemitismo, y las xenofobias de toda índole.

Desarrollos esperanzadores

En medio de las crisis surgen continuamente iniciativas estimulantes. Referiremos algunas en cambio climático. Hay muchas otras.

A la vanguardia están los jóvenes. El gran movimiento de estudiantes, creado por Greta en el 2018, terminó de llevar adelante una protesta en vasta escala en 450 ciudades para reclamar “Reparación climática y justicia”. “El tiempo es ahora” pidieron en las calles.

Los desequilibrios climáticos en curso estremecen. Los últimos 7 años han sido los más calientes de la historia. Entre otras consecuencias: 1/3 del Pakistán está inundado, Puerto Rico fue devastado nuevamente por un huracán, los megaincendios cunden en el Norte de África, Europa, y el Norte de USA, y olas de calor extremo recorren la India.

Lo que viene, si es que no se escucha a los jóvenes y a los ciudadanos que exigen reemplazar las energías sucias por energías alternativas, puede ser muy difícil.

Un informe de múltiples agencias internacionales congregadas en “Unidas en la Ciencia” afirma que “estamos entrando en terreno inexplorado”. 3.300 millones de personas viven en áreas muy vulnerables al cambio climático. Según la Organización Meteorológica Mundial en solo 8 años 118 millones de africanos estarán expuestos a sequías, inundaciones, y calores extremos.

Hay políticas públicas ejemplares, empresarios responsables, y sociedad civil movilizada que muestran direcciones de cambio. Noruega tiene el mayor fondo de público de inversiones del planeta con 3,2 trillones de dólares. Decidió que desinvertirá en las empresas, que no se propongan 0 huella ecológica, con programas concretos. Dinamarca es el primer país que ya pagó su compromiso de fondos para los países pobres para la mitigación del cambio climático. Israel está movilizando a fondo su gran estrategia para la innovación, las startups, para que trabajen intensivamente en tecnología climática. Junto a su constante aporte de tecnología de punta en áreas como agua y energía solar, está generando soluciones renovadoras en agricultura de precisión, manejo de desechos, nuevos materiales y otras.

El dueño de Patagonia Yvon Chouinard, valuada en 3.000 millones de dólares, decidió donarla a la lucha por el medio ambiente. “Su único accionista será ahora la tierra” anunció. La empresa vende anualmente 1.000 millones de dólares en artículos deportivos y produce 100 millones de ganancias que irán a una ONG ambientalista.

La marcha de los jóvenes de Greta reunió en Berlín 35.000 participantes. Una de las banderas decía “No hay un planeta B”. Las sociedades deben apoyarlos y sumarse a ellos.