Discurso del presidente de AMIA, Amos Linetzky, en el acto de Iom Haatzmaut

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“¿Por qué Israel? ¿Cómo explicar el vínculo tan fuerte que nos une a esta tierra? Para empezar, hay un mandato bíblico milenario que nos genera ese vínculo. Tres veces por día rezamos mirando a Jerusalén y añoramos el retorno.

Pero hay algo más. Hay algo personal, subjetivo.  Creo que lo más hermoso de Israel es justamente que se trata de un país en el que nos sentimos como en casa. Experimentamos allí, de inmediato, una sensación de pertenencia, un deseo de entregarse para crecer y formar parte. Nuestras ganas de dar, y no de exigir o recibir.

Grandes referentes en la historia de Israel han entregado todo por su amor a Israel y al sionismo, por una causa de la que estaban convencidos. Ellos nos siguen inspirando con sus lecciones de compromiso y sacrificio. Creo que hoy más que nunca tenemos que escuchar su legado y aprender del mismo, Independientemente de nuestras posturas ideológicas.  Estos referentes del sionismo nos pueden servir como ejemplo de entrega, de cohesión absoluta entre valores, creencias y acciones concretas. De renunciar a la comodidad por valores supremos.

Por ejemplo, David Ben Gurión. A pesar de ser una de las personalidades políticas más importantes del siglo XX, eligió para su retiro el desierto, el kibutz de Sde Boker, en el Néguev, en el sur de Israel. Allí pasó sus últimos días, dedicado a la lectura y a la escritura de sus memorias, alejado de la exposición pública, de la fama, de los reconocimientos.  En lugar de entregarse a esas banalidades materiales, prefirió morir en el desierto para el que dio su vida soñando con alguna vez poblarlo y transformarlo en un sitio fértil. Quien tenga la posibilidad de visitar Sde Boker, no podrá dejar de sorprenderse al ver la tzniut, la simpleza,  con la que vivió uno de los mayores líderes de la historia moderna.

Siempre fue destacable su ética. Cuentan sus biógrafos que en la época del Ishuv, cuando él ya era una personalidad destacada y una autoridad en la Histadrut, se lamentó en tener que informarle a su padre, Avigdor, que no podría ayudarle a buscar trabajo en Israel para evitar cualquier acusación de nepotismo o favoritismo.

Podemos también hablar de Menachen Beguin, la austeridad fue su sello. Vivió siempre en departamentos módicos, sencillos, de pocos ambientes, aun cuando su vida cobró gran notoriedad.

Murió en 1992 en el hospital Hijilov en Tel Aviv. Pidió ser enterrado sin honores, sin grandes ceremonias,  lejos del panteón oficial de los “Grandes de la Patria”, en el Monte Herzl. En el Monte de los Olivos de Jerusalén, en el mismo lugar donde descansa su esposa y junto a ex combatientes del Leji y del Ezel Meir Feinstein y Moshe Barzani.

En Golda Meir también encontramos un ejemplo de simpleza y decoro. Con estas cualidades le gustaba vestir, trabajar y gestionar. También podemos mencionar muchas anécdotas de ella. Por ejemplo, cuando fue enviada como canciller a USA en alguna oportunidad fue criticada por su vestimenta la que supuestamente no era acorde a lo que se espera de un jefe político, de un diplomático. A lo que ella respondía que la vestimenta no era lo importante ni lo central. Otras cosas son las que cuentan.

Sabido es que en su propia cocina, recibía a políticos y funcionarios. Sus cigarrillos, el café negro y ese leikaj delicioso preparado por ella misma, fueron testigos de grandes discusiones y reuniones políticas decisivas.  No buscaba la gloria. Solo se dedicaba a seguir su misión, con vocación y entrega.

La figura del líder sionista Zeev Vladimir Jabotinsky también es otro nombre a destacar. Lamentablemente no pudo ver la creación del Estado porque falleció en 1940, pero su entrega por la causa también fue total.

Lideró un cuerpo judío de defensa propia. Entiendo que el primero en la historia del sionismo moderno. En 1920 lideró una legión judía para contrarrestar los ataques de la población árabe contra la población judía de Jerusalén.  La policía británica con su acostumbrada hostilidad contra el Yishuv detuvo a sus soldados y los arrestó. Él se entrevistó con el jefe de la policía británica, llamado Howes, para exigirle que los liberaran. Al ser rechazada su petición, pidió que lo arresten también a él.  “Cualquiera que fueran las acusaciones contra estos hombres, yo soy tan culpable como ellos”, manifestó en esa oportunidad. Así fue condenado a 15 años de prisión en la cárcel de Aco. Si sus hombres tendrían que estar encerrados, entonces él también. El verdadero líder no aparece solo en las fotos, en la primera fila de los teatros o en cualquier manifestación de kavod. El verdadero líder está siempre, hasta el final, con sus valores y su gente. La pena fue finalmente conmutada y Javotinsky liberado gracias a la presión ejercida por medio de protestas en Palestina y en muchos lugares del mundo, así como una huelga general en el Yshuv y peticiones firmadas por miles de personas. Más allá de ese dato histórico anecdótico, creo que su actitud es admirable.

En Iom Haatzmaut recordamos la importancia de luchar por lo que se cree y debemos pensar si nosotros tenemos ese nivel de entrega que tenían esos líderes con nuestras propias comunidades y por las causas a las que adherimos.

Israel ha enfrentado innumerables desafíos y obstáculos a lo largo de su historia. Ha luchado por su supervivencia y seguridad. La supervivencia misma de Israel estuvo en juego en riesgo en numerosas oportunidades considerando la fuerza superior y hostilidad de sus enemigos. Si bien Israel continua en la actualidad rodeada de enemigos. Creo que hoy el gran riesgo, el gran desafío no es externo sino interno. Es el clima de división interna. Más allá de la amenaza del terrorismo y de los vecinos bélicos, el riesgo de existencia hoy tiene que ver con sus luchas internas.

Los episodios que se sucedieron tras el proyecto de reforma judicial nos mostraron una imagen que no anhelamos para este país. No ceder, no escuchar al otro, no hablar y ser intransigente, son los pasos que llevan al atajo más fácil, pero no al más inteligente. Hay una riqueza en el saber dialogar, en buscar puntos de acuerdo y en consensuar.

Insisto con este punto porque entiendo que la crisis tiene claramente que ver con la imposibilidad del diálogo desde todos los sectores.

Una falla en el diálogo. En el respeto a la opinión del otro. El trabajo más difícil es ceder. En la vida nos pasa también en las relaciones personales con amigos, nuestras parejas, en las coaliciones, con nuestros hijos, nuestros padres. Es mucho más fácil el camino de la pelea, del no hablarse y la separación, tan solo requiere de un NO. Ningún esfuerzo extra.  El camino del trabajo personal, de escuchar al otro y ceder; de renunciar a algunos objetivos personales en aras de construir vínculos, es siempre el más difícil. Pero es el correcto.

Para concluir, hay muchos poemas que Borges escribió sobre lo judío en general y sobre Israel en particular. Me gustaría compartir un poema escribió. Mantuvo con Ben Gurión un diálogo epistolar de varios años– invitado por Ben Gurión el escritor argentino visitó Israel, donde –según expresó –  pasó “diez días emocionantes en Tel Aviv y Jerusalén”. El poema se llama “Israel 1969”.  Acudo a Borges porque me parece que sintetiza en forma grandiosa esta sensación que trataba de expresarles sobre lo que considero la belleza de Israel como un sitio mítico de ensueño en donde  uno no va a recibir sino a dar.

Israel 1969
Temí que en Israel acecharía
con dulzura insidiosa
la nostalgia que las diásporas seculares
acumularon como un triste tesoro
en las ciudades del infiel, en las juderías,
en los ocasos de la estepa, en los sueños,
la nostalgia de aquellos que te anhelaron,
Jerusalén, junto a las aguas de Babilonia,
¿Qué otra cosa eras, Israel, sino esa nostalgia,
sino esa voluntad de salvar,
entre las inconstantes formas del tiempo,
tu viejo libro mágico, tus liturgias,
tu soledad con Dios?
No así. La más antigua de las naciones
es también la más joven.
No has tentado a los nombres con jardines,
con el oro y su tedio
sino con el rigor, tierra última.
Israel les ha dicho sin palabras:
olvidarás quién eres.
Olvidarás al otro que dejaste.
Olvidarás quién fuiste en las tierras
que te dieron sus tardes y sus mañanas
y a las que no darás tu nostalgia.
Olvidarás la lengua de tus padres y aprenderás la lengua del Paraíso.
Serás un israelí, serás un soldado.
Edificarás la patria con ciénagas: la levantarás con desiertos.
Trabajará contigo tu hermano, cuya cara no has visto nunca.
Una sola cosa te prometemos:
tu puesto en la batalla.

Agradezco a todos ustedes, muy especialmente, por acompañarnos en esta celebración. Que mantengamos siempre la llama que nos une a esta tierra única y hermosa y la que algún día nos encontrará a todos los judíos del mundo reunidos.

Iom Haatzmaut Sameaj! Am Israel Jai!”