Nota de opinión

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Temas candentes del Siglo XXI
(*) Por Bernardo Kliksberg

Este mundo turbulento e incierto presenta -entre otros- tres temas críticos:

1) La crisis climática

Las previsiones sobre su ritmo se han quedado cortas. Se está acelerando. El calentamiento global se ha intensificado muy rápidamente. El planeta está cerca del fatídico 1,5% de aumento de la temperatura global por encima de la era preindustrial.

Se desmoronan los glaciares, los mares se elevan, se intensifican los huracanes y las inundaciones, se desertifican inmensas extensiones sumiendo a multitudes en hambre, y ascienden las catástrofes climáticas.

Después del 1,5% todo será aún peor. El dióxido de carbono que emiten las industrias de combustibles fósiles es el más alto de la historia y genera temperaturas extremas, desequilibrando los ecosistemas básicos y exterminando biodiversidad.

Asimismo, los mares sufren contaminaciones ambientales masivas en una de tantas escenas similares. En la península de Valdés (Patagonia), la fauna marina tiene que convivir con inmensas masas de desechos plásticos, y los ingiere envenenándose. Se impone cambiar antes del 2040 las energías sucias por limpias, como la solar y la eólica.

2) La revolución de la inteligencia artificial

En solo 4 meses, la inteligencia artificial alcanzó más de 100 millones de usuarios. Tiene aplicaciones excepcionalmente útiles en múltiples campos. Así por ejemplo un cirujano robot terminó de realizar el primer trasplante de pulmón sin abrir el tórax del paciente, pero mafias económicas ultra poderosas están tratando de ganar control sobre ella para utilizarla para su propio enriquecimiento. Tiene contraindicaciones. Así se está casi ignorando el gran tema de la desocupación masiva que puede generar en 20 años al reemplazar un alto porcentaje de trabajos, como lo advierte Harari.

La IA ya piensa por cuenta propia y puede dar consejos muy peligrosos ante la falta de regulaciones éticas. En Bélgica, un joven de 30 años, inmerso en un diálogo con ella, terminó suicidándose. 1000 especialistas de primera línea en el tema, han exigido regulación cuanto antes y moderar la velocidad de su expansión.

3) El ataque salvaje de la desinformación

Se está produciendo, en las redes sociales, una sustitución de la verdad y la realidad por patrañas, conspiraciones, fake news, creadas por grupo criminales, intereses de dominación política que impulsan dictaduras, vendedores de pornografía, propagadores del racismo, traficantes de mujeres y otros similares.

Los falsificadores de la verdad están causando daños sociales de gran magnitud con sus campañas entre otras áreas de oposición a las vacunas preventivas del COVID, su negación sistemática de la existencia del cambio climático, su revisión de la historia que niega que haya existido el Holocausto, y exalta el neonazimo, y su promoción de líderes de ultraderecha. Si no se les cierra el camino, prontamente accederán a inteligencia artificial y podrán causar daños aún mayores.

¿Hay soluciones? Las hay. La crisis climática puede ser enfrentada incentivando las energías limpias y la protección de la naturaleza y de los mares, como lo está haciendo la Unión Europea, Canadá, Israel, Costa Rica y otros.

Asimismo, acelerando la reconversión de la industria automotriz hacia los autos eléctricos que está en marcha. También presionando a los codiciosos generadores de combustibles fósiles y enfrentando a los grandes contaminadores, como los plásticos y otros. Por otro lado, proporcionando como lo pide la ONU contribuciones económicas, cooperación técnica, y tecnologías a los países más débiles.

La inteligencia artificial puede ser un gran motor de desarrollo, pero debe regularse prontamente y encarar el tema de la desocupación. La desinformación debe ser radiada de las redes sociales. Países como los nórdicos son ejemplos de que todo esto es viable. Hay que apurar el paso.

(*) Bernardo Kliksberg es asesor especial de diversos organismos internacionales.