Nota de opinión

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Lecciones de la pandemia
(*) Por Bernardo Kliksberg

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha anunciado el fin de la declaración de la pandemia como emergencia global, pero ha enfatizado que seguirá con nosotros, y ha pedido a los países que la combatan en sus agendas locales.

La pandemia cobró oficialmente 7 millones de víctimas mortales, pero la misma OMS considera que hay un considerable sub registro, y que probablemente ha habido 20 millones de muertos. También que se han producido oficialmente 700 millones de contagios, cifra asimismo subestimada.

La epidemia, que inició en marzo de 2020, causó por otra parte 2 años y medio de estancamiento económico mundial e ingentes daños psicosociales y familiares en las personas, y dejó fuera de la escuela a millones de niños.

Algunas lecciones extraíbles de esta catástrofe, una de las más grandes que ha vivido la humanidad.

  1. Las enormes desigualdades exacerbaron su propagación y gravedad. El virus avanzó sin barreras sobre las poblaciones excluidas. Los altísimos niveles de desnutrición, falta de agua potable, viviendas miserables y carencia de instalaciones sanitarias, actuaron como determinantes sociales que crearon una inmensa población vulnerable.

Dicha población carecía, por otra parte, de sistemas de protección médica. La pandemia fue totalmente desigual, ensañándose especialmente con los más vulnerables. Por ejemplo, en los tres países con mayores víctimas: USA, India y Brasil, las cifras de incidencias fueron mucho más elevadas en la población humilde.

  1. Si las desigualdades en el mundo fueran menores, las cifras de mortalidad hubieran sido considerablemente más bajas.
  2. Fue un éxito formidable la actuación conjunta del sector público y privado, el descubrimiento en tiempo récord de las vacunas, pero las desigualdades crearon una fuerte barrera para que llegaran a los más vulnerables. Según declaró la OMS, el 30% de la población mundial no ha recibido todavía ninguna vacuna, quedando indefensa.
  3. La tardanza en suministrar la vacuna facilitó la aparición de nuevas cepas que fueron complicando el problema.
  4. Un caso especial fue el de Brasil, donde su presidente Bolsonaro en lugar de proteger a la población minimizó y negó la pandemia. Se estima que el país hubiera tenido la mitad de muertos si el gobierno hubiera encarado como correspondía la lucha contra el virus.
  5. Otro adversario inesperado fue la resistencia de grupos de diversa índole a la validez de las vacunas. Por razones principalmente ideológicas, incitaron a no vacunarse. En USA, 1/3 de la población se resistió a vacunarse, influida por sectores extremistas de ultraderecha.
  6. Las redes sociales fueron campo feraz para la penetración de conspiraciones de los supremacistas blancos y otros grupos racistas, antisemitas y xenófobos, que alegaron que la vacuna era un complot para apoderarse de la mente de los pobres, que detrás de ellas estaban George Soros y Bill Gates.
  7. Las mujeres perdieron logros de años en el mundo del trabajo, fueron despedidas en proporción mucho mayor a los hombres, y sobre ellas recayó todo el peso del cuidado de los niños, ancianos, y funcionamiento básico del hogar. Muchas se vieron obligadas a retirarse de trabajos duramente conquistados.
  8. El débil financiamiento de la salud en muchos países latinoamericanos hizo que los médicos y las enfermeras que trabajaron heroicamente estuvieran limitadamente protegidos, y tuvieran una incidencia desproporcionada de contagios.
  9. Los países más exitosos fueron los más igualitarios, como los nórdicos, Nueva Zelanda, y varios europeos. También Israel, que fue pionero en la aplicación masiva de las vacunas. Montó un formidable sistema de prevención y terapia usando las tecnologías más avanzadas y realizando numerosas innovaciones. Tiene actualmente, solo unas decenas de internados.

Enfrentar futuros virus pandémicos y terminar con este, que según la OMS sigue muriendo una persona cada cuatro minutos por coronavirus, exigirá aprender a fondo de todos los errores y falencias mencionadas, y otros añadibles, y defender a ultranza el derecho a la salud.

(*) Bernardo Kliksberg es asesor especial de diversos organismos internacionales.