Columna de opinión sobre el avance de la inteligencia artificial

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(*) Por Bernardo Kliksberg

Estamos en un planeta ansioso por renovaciones que mejoren las precarias condiciones de vida de más de la mitad de sus habitantes. Hay pronunciadas incertidumbres sobre cómo se podría hacer.

Según advirtió la ONU y el Foro Económico Social de Davos, han complejizado y complicado el mundo real el acelerado desarrollo de la degradación climática, la disparada de las desigualdades, las discriminaciones, la escalada de la desinformación y las guerras, entre otros factores.

La carta anual de Bill Gates

Bill Gates transformó radicalmente el avance tecnológico con aportaciones múltiples que culminaron en Microsoft, pero fue mucho más allá. Decidió aplicar sus capacidades y sus excepcionales dotes gerenciales en conectar activamente las fronteras científicas-tecnológicas con las necesidades de los más excluidos, particularmente en las áreas críticas de la salud, la educación y la lucha contra la pobreza.

Además, creó la Fundación Bill y Melinda Gates, la mayor ONG del planeta. Acompañado en esta monumental inversión social por otro de los más prominentes gurúes empresariales, Warren Buffett.

La Fundación donó durante más de 20 años, más de 3 mil millones de dólares anuales al financiamiento de proyectos sociales innovadores. En la medida que las necesidades siguieron creciendo, la fundación no redujo, sino que triplicó sus aportes.

El mundo espera con gran interés la carta anual de Gates sobre la marcha de la fundación. Este año estuvo dedicada especialmente a la mayor revolución tecnológica del género humano en los últimos siglos: el descubrimiento y la expansión rapidísima de la inteligencia artificial.

El 82% de las empresas líderes la han incorporado, como Google, Intel, e IBM. Ha aumentado de un 30 a un 50% la productividad.

Gates precisa problemas claves a los que puede contribuir. Entre ellos: muere una madre cada dos minutos en el embarazo, con IA se puede bajar esta cifra inaceptable; se podrá contar con la historia médica competa de cada persona, en muchos países no la hay; ha demostrado ser muy útil para la lucha contra el coronavirus, el SIDA y la malaria, entre otras pandemias; permitirá la educación virtual personalizada; ayudará a reducir la todavía muy alta mortalidad infantil; puede ser un arma formidable en la lucha contra la resistencia de los antibióticos; ayudará a enfrentar la malnutrición que puede ser fatal en los dos primeros años de vida.

Riesgos y regulaciones

Gates aconseja fortalecer la apuesta por la IA. También lo hace Sam Altman, el inventor del Open Chat, que enfatiza trabajar al mismo tiempo intensamente en regulaciones por los riesgos serios de que pueda ser utilizada por los grupos criminales que operan los sistemas de desinformación.

Están siendo empleados entre otros para desacreditar la democracia, diseminar ideologías totalitarias, encumbrar dictadores, propagar la inexistencia de la crisis climática, robar información para cobrar rescates, falsificar datos e imágenes. Son una muy poderosa fuerza al servicio mercenario de los intereses más nefastos y de la deslegitimación de las desigualdades abismales.

Hay esperanzas

La Unión Europea terminó de aprobar un sistema completo de regulaciones destinadas a asegurar ética, transparencia, gestión de los riesgos, y control de sesgos en la aplicación de la IA. Es el primer ensayo en gran escala. Lo urgen los daños que causa y puede causar su utilización sin regulaciones.

Países como Israel, entre otros, están aplicando en forma cada vez más extensa la IA en diversas áreas. Intel ha decidido realizar una inversión récord de 25 mil millones de dólares en el país, creando facilidades tecnológicas inéditas en campos como la fabricación de chips y semiconductores. El proyecto potenciará el uso y desarrollo de la IA. Este convenio en medio de la guerra reafirma el interés del gigante tecnológico en reforzar sus inversiones en Israel.

Una star-up israelí desarrolló con IA un proceso que permitirá eliminar un potente gas invernadero que genera la producción de trigo. Otra creó en base a IA un centro clínico que brindará entrenamiento a diversos emprendimientos en salud pública.

Los llamamientos para el nuevo año de actores de gran peso como el presidente de Estados Unidos, la Unión Europea, la Iglesia, y el Foro de Davos piden marchar hacia un mundo que bregue por los pobres, los hambrientos, los castigados por el calentamiento global, los inmigrantes, y vele por los excluidos en general.

La combinación de ética, solidaridad, regulaciones y las potencialidades de la inteligencia artificial pueden ayudar mucho al género humano en avanzar en esta dirección y mejorar su futuro.

(*) Bernardo Kliksberg es asesor especial de diversos organismos internacionales.