La comunidad judía se prepara para recibir la festividad de Purim

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Dirigiéndose a toda la comunidad y a la sociedad en su conjunto, el Rabino de AMIA Eliahu Hamra, difundió un mensaje, en la víspera de la festividad de Purim.

“Este año, los días de Purim adquieren un significado especial. Desafortunadamente, el deseo malicioso de ‘destruir, matar y exterminar a todos los judíos, desde jóvenes hasta ancianos, niños y mujeres’, no es solo una descripción y un recuerdo de un pasado oscuro, sino una realidad contemporánea, que resuena fuerte en el presente.

La conspiración de Hamán fue la más devastadora jamás planeada contra el pueblo judío – aniquilar a toda la comunidad judía en un solo día, a pesar de estar dispersa ‘en todas las provincias del rey’. Es estremecedor imaginar lo que podría haber sucedido. Sin embargo, gracias a las acciones espirituales de Mordejay Hayehudi (Mordoqueo el judío), el pueblo de Israel fue salvado de una destrucción total.

En Purim celebramos el gran milagro que ocurrió en los días del rey Asuero, como se relata en detalle en el Libro de Ester. Este acontecimiento histórico sucedió durante el período intermedio entre el Primer y el Segundo Templo, hace aproximadamente 2360 años (en el año 356 antes de la Era Común).

El rey Asuero gobernaba sobre la mayor parte del mundo: ‘desde la India hasta Kush, ciento veintisiete provincias’, y todo el pueblo judío vivía bajo su dominio. Hamán, el malvado, quien era el principal entre los ministros del rey, planeaba destruir a los judíos: de los jóvenes a los ancianos, niños y mujeres, en un solo día’.

Finalmente, como es sabido, ocurrió el gran milagro. La esposa del rey, la reina Ester, en un acto de valentía, invitó al rey y a Hamán a un pequeño banquete. Durante la cual, el rey quiso saber qué había motivado a Ester a organizarla, y en su amor por ella, le prometió hasta la mitad del reino.

En ese momento, Ester reveló ante el rey su secreto: que era judía, y que según el decreto ‘fui vendida junto con mi pueblo para ser destruida, matada y exterminada’. El rey revocó inmediatamente el decreto que había emitido, ‘y será al revés: los judíos podrán defenderse de sus enemigos’. Hamán y sus hijos fueron colgados en la horca, y Mordejay Hayehudi, quien era el líder espiritual del pueblo en ese momento, fue nombrado consejero del rey Asuero.

Dado que en Purim ocurrió el milagro de la salvación física del pueblo de Israel, se instituyeron los mandamientos de comer, beber, enviar ‘Mishloaj Manot’ (canasta de alimentos) y dar caridad a los más necesitados, que son expresiones que indican: ‘aquí estamos, comemos, bebemos y nos alegramos’. Además, los gestos solidarios sirven para demostrar que parte de nuestra existencia es preocuparse por los demás.

La alegría de Purim también es una especie de protesta contra los seguidores de Hamán, que han continuado con su camino en cada generación.

Es notable la similitud entre la historia de Purim y los eventos recientes. Tanto entonces como ahora, todo comienza con la sensación de que el pueblo Judío está ‘disperso y dividido’, desgarrado por dentro, lo que representa una oportunidad para dañarlo. Sin embargo, en el momento en que el pueblo Judío reconoce la amenaza, se une, se acerca a la Fe y al Creador, se aferra como uno solo, con un corazón unificado.

En estos días debemos fortalecer nuestra unidad, promover la tolerancia y el respeto. Debemos aprender a escuchar y considerar opiniones divergentes, evitando la maldad y la violencia hacia los demás. Juntos, superaremos estos tiempos difíciles con alegría y salvación tanto individual como colectiva”.